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Médicos residentes

 

Los médicos residentes son médicos que durante 4 o 5 años se forman en una especialidad concreta. Al final del periodo de formación obtienen el título de médico especialista y pueden intentar acceder a las plazas disponibles de su especialidad en cada hospital, o en atención primaria en el caso de los médicos de familia.

Durante la pandemia Covid-19 todos los médicos residentes han estado implicados en los equipos organizados para atender a los pacientes. Todos ellos han vivido la que posiblemente será la experiencia más dura de su vida profesional y lo han hecho con una entrega y abnegación admirables. Han realizado turnos de 12 horas y guardias de 24 horas en unas condiciones durísimas desde el punto de vista del ejercicio profesional, han visto morir en estos meses más pacientes que posiblemente durante los cuatro o cinco años en los que han realizado la especialidad, y han humanizado la asistencia sanitaria ayudando a los pacientes y familiares de una forma que no se puede transmitir si no se ha vivido.

Los residentes IV o V, que terminaban su especialidad en el mes de mayo, han desempeñado directamente funciones de médico adjunto y han perdido los últimos meses de su formación como especialistas y no han manifestado ninguna protesta: “Ahora es lo que toca, las reivindicaciones después” manifestaban en foros y medios de comunicación social. Han desempeñado directamente la función de adjunto, lo que les ha obligado a tomar decisiones en una situación de incertidumbre y con mucha menos experiencia que los médicos de plantilla. Sin embargo, su satisfacción con la labor que han desarrollado es muy alta y la satisfacción de los jefes y médicos adjuntos de sus servicios, y de los equipos directivos de sus hospitales, es también muy alta. Pueden estar orgullosos de sí mismos y de su desempeño profesional. Sus jefes y compañeros también estamos orgullosos de ellos.

Se esperaba por todos (y ellos también esperaban) que serían contratados al final de la residencia, al menos por un año, y ello por varias razones:

  1. Porque las plantillas están ya muy ajustadas en el tiempo normal (antes del Covid) y es necesario ampliarlas.
  2. Porque la situación actual de vuelta a la “nueva normalidad” está siendo muy complicada y las previsiones para los próximos meses hacen necesario reforzar las plantillas.
  3. Porque no se pueden descartar nuevos rebrotes del Covid hasta que se disponga de una vacuna eficaz, y ellos conocen directamente, porque han participado en ello, como cambiar la organización de un hospital en cinco días, cosa que obviamente no es nada fácil.
  4. Porque la sociedad castellano-leonesa tiene con ellos una deuda que salda cada día con aplausos desde los balcones, pero el Servicio de Salud de Castilla y León tiene con ellos una enorme deuda moral.
  5. Porque los R I no se van a incorporar hasta al menos el mes de septiembre, por lo que el propio sistema sanitario no solo no va a gastar más, sino que va a ahorrar dinero. Además, cuando se incorporen no dispondrán de la experiencia mínima imprescindible al menos en seis u ocho meses.

Nos encontramos en una situación excepcional que requiere de soluciones excepcionales, fuera de las normas y condicionamientos habituales de organización y contratación, en las que existen normas rígidas que lo dificultan, pero si ha sido posible buscar fórmulas jurídicas que les han permitido trabajar como adjuntos durante la pandemia Covid, aunque no tenían aún el título, debería ser posible prolongar esos contratos, esta vez con el título de especialistas en su poder.

Esta columna es únicamente una reflexión personal compartida por la inmensa mayoría de los facultativos de hospital y aborda únicamente el problema puntual existente con los MIR que han terminado su contrato. Permítanme terminar como finalizaban durante muchos años sus actuaciones Tip y Collla próxima semana hablaremos del gobierno, es decir, la próxima semana expondremos la problemática laboral que dificulta el arraigo de estos profesionales en Castilla y León y la contratación de la excelencia en tiempos de normalidad.


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Un comentario

  1. Firmo de principio a fin lo que manifiesta este SEÑOR, lo he vivido indirectamente con mi hijo al que hace casi 4 meses que no veo. Y de lo unico que en algun momento le oi quejarse fue de la falta de material, jamas de otro cosa, ni guardias, ni cansancio, ni numeeo de pacientes, ni horas trabajadas.
    Efectivamente los residentes que han vivido esto, tienen un plus de formacion por las circunstancias. Y efectivamente puede que se merezcan algo mas que unos aplausos.

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