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Jesús Málaga

Los trámites de una gran obra

JESÚS MÁLAGA: ‘Desde el balcón de la Plaza Mayor’ (Memorias de un alcalde)

El 28 de febrero de 1984 se dio la orden de estudio del proyecto de construcción de la Ronda Exterior y a finales de 1985 comenzaron las expropiaciones. Tuvimos que esperar a febrero del año siguiente, 1986, para que se aprobara el proyecto definitivo. Las mediciones de la ronda superaron los diez kilómetros iniciales pasando a catorce. En el proyecto se contemplaban las intersecciones y los pasos elevados. En los largos años de gestión cambiamos de ministro, pasó a ser titular de la cartera del MOPU Javier Sáenz de Cosculluela, que puso su empeño para que la Ronda Exterior llegara a buen puerto. Ese mismo año, el Gobierno declaró de urgencia las expropiaciones y Cosculluela me escribió una carta comprometiéndose al inicio de las obras para el verano.

El coste superó los dos mil millones de pesetas, cifra astronómica en aquellos tiempos, pero solo el nuevo puente, de 225 metros, se llevó un pico. En enero de 1987 se dieron por concluidas las expropiaciones y en febrero el BOE anunció la salida a contratación de las obras. Entonces, cuando vimos la Ronda exterior en la Gaceta de Madrid, respiramos tranquilos.

Las obras fueron realizadas con rapidez, y su inauguración supuso un alivio para los salmantinos en general y para el grupo de Gobierno del Ayuntamiento en particular. Toda gran obra tiene algún pero y la Ronda exterior también lo tuvo. Uno de los machones de la margen izquierda del puente de la ronda se ejecutó junto a las ruinas del que la tradición considera el molino donde nació el Lazarillo. Luché para que se conservara, pero al no estar catalogados, ni siquiera recogido como tal en el PGOU, todos mis esfuerzos fueron baldíos. Todavía se pueden observar algunos restos. En compensación, se recuperó para viviendas particulares el molino más moderno de Tejares, rehabilitación que fue todo un acierto.

En 1985 era presidente de la Diputación Provincial de Salamanca Juan José Melero Marcos, que había desempeñado el cargo de primer teniente de alcalde en nuestro primer mandato en el Ayuntamiento. Hacía muy poco tiempo que habíamos urbanizado las calles San Cosme y San Damián en el pequeño barrio de Buenaventura. La tercera calle que pedía a gritos ser arreglada era la carretera de los Montalvos, que daba acceso al caserío de Vistahermosa y a la zona militar de tiro. El Servicio de Obras de la Diputación Provincial arregló la parte más próxima a la ciudad y el ejército hizo lo mismo con los accesos a su campo de tiro. Diez millones y medio se gastaron en la obra. En la segunda legislatura de Zapatero, siendo subdelegado del Gobierno, realizamos en los Montalvos una masiva plantación de árboles enmarcada en el programa de forestación de España. Pasados ya varios años me imagino que habrán dulcificado aquel erial.

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