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Jesús Málaga

Debate público del Plan Especial del Barrio Antiguo

JESÚS MÁLAGA: ‘Desde el balcón de la Plaza Mayor’ (Memorias de un alcalde)

Pusimos todo nuestro empeño e interés en que el Plan Especial fuera conocido y debatido por los salmantinos. Pretendíamos lograr tres objetivos: conservar el patrimonio existente, remodelar las zonas necesarias y revitalizar la totalidad del conjunto. Se apostaba por la población autóctona, la de toda la vida, la que configuraba desde siempre el Barrio Antiguo. El avance del Plan Especial proponía variaciones significativas en algunas zonas: San Blas y San Vicente. También se realizó una catalogación de los edificios singulares clasificándolos en cuatro grupos: monumentos históricos-artísticos, protección integral, protección estructural y protección ambiental. Las propuestas realizadas en el avance se hicieron para usos, alturas y edificación.

Para realizar obras en los monumentos se necesitaba el permiso de la Comisión de Patrimonio, entonces dependiente del Gobierno de Madrid, ahora de la Junta de Castilla y León. En las otras catalogaciones el Ayuntamiento podía dar licencia de obras para consolidación, conservación y restauración.

Para poner en marcha el Plan Especial se estimaron unas inversiones de dos mil millones de pesetas. De esas inversiones 264 se destinarían a urbanizaciones, 233 a expropiaciones y 1.324 a rehabilitación de edificios catalogados. Para obtener recursos se pensaba poner en marcha una Operación Piloto, contemplada para algunos cascos artísticos singulares por el MOPU y en la que se concitaban ayudas de distintas administraciones.

En el zaguán del Ayuntamiento se abrió una exposición en febrero de 1982 con los documentos del Avance del Plan Especial. Carteles, folletos, charlas, reuniones con los vecinos y con los líderes de opinión, nada se escatimó para que los salmantinos opinaran. Los técnicos redactores atendían personalmente en el zaguán del Ayuntamiento a cuantas preguntas se les formulaban.

La zona contemplada en el Plan Especial ocupaba 86 hectáreas, limitadas por el entorno de la Plaza Mayor, la ribera del Tormes, la Gran Vía y el Paseo de Canalejas. La zona del entorno de la Plaza Mayor tenía una función central, y había otras que se correspondían con las funciones universitaria, institucional y residencial. El Barrio Antiguo tenía grandes vacíos, especialmente en la Vaguada de la Palma. Se detectaron falta de accesos y mínimas condiciones de habitabilidad.

En 1982 el Barrio Antiguo estaba escasamente poblado, siete mil habitantes sobre un total de 168.000 de Salamanca. Solamente el 4% de la población de la ciudad, y lo que era más grave, envejecida y dominada por familias con muy escasos recursos. El 11% de las mismas habitaban en viviendas de menos de 50 metros cuadrados. El 30% de los habitantes sufría de problemas de hacinamientos, el 12% carecía de servicios higiénicos y más del 30% no tenía agua caliente. El 50% vivían en casas de alquiler, mientras en Salamanca en esos años los propietarios de viviendas llegaban al 70%. El Barrio Antiguo carecía de infraestructuras y equipamientos, siendo, sin embargo, el lugar que identificaba a la ciudad.

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