Miguel Ángel Rodríguez, jefe de gabinete de Isabel Díaz Ayuso, ha comparecido este miércoles ante los juzgados para responder por un presunto delito de revelación de secretos. La causa investiga la difusión en un chat de la imagen y los nombres de dos periodistas de El País que se encontraban realizando una cobertura informativa en las inmediaciones del domicilio de la presidenta.
A las puertas de la sede judicial, Rodríguez ha sostenido que no existió ninguna filtración policial ni revelación de secretos oficiales. Según su declaración, fue la propia pareja de la presidenta, Alberto González Amador, quien le envió la fotografía de los informadores.
El investigado afirmó haberse enterado de la presencia de los periodistas a través de un vecino molesto con su presencia en la zona. Aseguró que pudo identificar a los profesionales porque ya los conocía previamente y negó que el agente de la Policía Nacional que identificó a los reporteros fuera quien le facilitase los datos.
El contenido de la querella y la acusación del PSOE
La acusación, liderada por el PSOE, sostiene una tesis distinta. La querella apunta a que Rodríguez obtuvo el conocimiento de la presencia de los periodistas gracias a un agente de escolta de la presidenta, lo que constituiría el citado delito de revelación de secretos.
En el chat donde se difundió la imagen, el jefe de gabinete adjuntó los nombres y apellidos de los redactores y les acusó de «acosar a los vecinos» y a «niñas menores de edad», calificando su labor como algo «habitual en dictaduras». Tras su declaración, se ha dado a conocer que Rodríguez admitió ante la jueza haber borrado los mensajes enviados.
Reacciones políticas: «Rodríguez y mentira son sinónimo»
El ministro para la Transformación Digital, Óscar López, ha reaccionado con dureza a la comparecencia, afirmando que «Miguel Ángel Rodríguez y mentira son sinónimo». López ha subrayado que el fondo de la cuestión es el acoso a periodistas que simplemente realizaban su trabajo, recordando otros mensajes polémicos atribuidos al jefe de gabinete como el ya conocido «os vamos a triturar».
Rodríguez, por su parte, ha enmarcado el proceso judicial dentro de una estrategia política del PSOE para dañar su imagen.


















