Opinión

Tu mente te pide un descanso

 

Esta semana en tu columna de Yoga: fundamentos del Yoga.

Hoy te escribo más sobre la filosofía, bases y fundamentos del Yoga. Seguimos adentrándonos en las ocho ramas del yoga de los Yogasutras de Patanjali. Hemos conocido la tercera rama, ãsana (postura), y la cuarta, pranayama (respiración). La quinta es pratyahara.

Pratyahara es el arte de replegar los sentidos. Con ello se refiere a dejar de ceder a los estímulos externos. Se trata de un estado de concentración tal, que hasta dejas de oír a tu compañero de al lado en su esterilla.

Es cuando tu mente te pide un descanso, cuando los sonidos, los olores… todo, se va desvaneciendo para verte a ti y estar a lo tuyo. Un ratito contigo, que no lo hacemos tantas veces. Cuando comenzamos la práctica de yoga se da ese estado de concentración y se da paso a ese pratyahara.

Este quinto peldaño de los ocho no es tan conocido como las posturas o la respiración, pero dominarlo es realmente ser “un yogui de pies a cabeza”. Pratyahara es el control de los sentidos. Prati en sánscrito se traduce como abstenerse o retraer. Y ahara se traduce como alimento o lo que obtenemos del exterior. Las posturas (ãsana) y la respiración (pranayama) nos ayudan a desconectarnos del exterior, con pratyahara lo rematamos perfectamente para conseguir un estado de meditación.

¿Cómo me doy cuenta de si necesito practicar pratyahara? Si observo que frecuentemente estoy distraído, que me cuesta centrar la atención, que quizás sienta fatiga mental… Esto es que la mente necesita salir al recreo. Siéntate en silencio y ve centrando la mente en tu respiración y deja que suceda, poco a poco, saliendo de ese estar fuera.

Con pratyahara también nos aislamos de la actividad psíquica, dejamos que pase cualquier pensamiento sin enredarnos con él. Es un tandem prefecto de aislamiento sensorial y de la actividad mental.

Qué ocurre cuando practico pratyahara:

  • La mente descansa, es como si le quitaras la mochila.
  • Sientes una sensación de paz interna.
  • Disfrutas de no atender a nada por un rato, ni al mail más importante.
  • A veces te encuentras contigo y ves cómo estás.
  • Generas un estado mental claro, sereno y atento.
  • Apartas tus sentidos de las actividades cotidianas.
  • Cultivas paciencia y fuerza de voluntad (very important).
  • Evitas la sobrecarga en la red de estímulos externos.

“Así como el viento arrastra a un barco en el agua; así una mente guiada por los sentidos arrastra a nuestro entendimiento”, nos advierte el clásico texto Bhagavad Gita en una descripción poética de pratyahara.

¿Tu mente te pide pratyahara? Escúchala, ven a yoga y dáselo.

Ten un buen día y cuida tu energía.

Yoga Ganesha

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