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Vidrieras hasta la mitad

 

El encanto del entorno catedralicio hipnotiza y nos sugiere alargar nuestra estancia; el revoloteo continuo sobre esta zona es provocado por una curiosidad que nos acerca a nuevos misterios y a querer entender por qué al lado de una catedral pequeña y oscura se levanta otra de dimensiones superiores y plena de iluminación.

 

Hablar de catedrales góticas es hablar de luz, sí, mucha luz, teniendo en cuenta además que tan sólo se lleva construida la mitad y por naciente está al descubierto, a lo que hay que añadir la falta de cerramiento de los ventanales; en 1550 se culminan las bóvedas de la nave central hasta el crucero y en 1551 las de las capillas.

Vidriera a naciente, nave Evangelio.

El cabildo necesita hacer uso de esta media catedral —muestra de ello es que trasladará solemnemente el Santísimo (Cristo de las Batallas) de la Catedral Vieja a la Catedral Nueva el 25-III-1560— y levanta una pared provisional para cerrar la parte edificada.

Vidriera rosetón a poniente, nave Epístola.

El movimiento constante de piedra se ralentiza hasta casi desaparecer y disminuye la presencia de trabajadores en general, entonces ¿por qué hemos decidido permanecer aquí durante la década de los cincuenta si las obras no se reanudarán hasta 1588? Bueno, lo confesamos: han caído en nuestras manos los Libros de Cuentas y Actas Capitulares donde se hace mención de las vidrieras, contratos, pagos, etc.; la primera alusión a ellas data del 21-VIII-1551 y se aprecian dos fases bien diferentes:

    •  Primera (1551-1554): tanteo de maestros nacionales, con pruebas y ensayos, pero de escasa actividad pues el cabildo «…no tiene un real ni maravedi…», según acta de 27-VII-1552. Se desconoce que ventana es pero ha hecho una don Hernando de Labia (o Lubia) en 1553.
    •  Segunda (1555-1559): se acuerda «…que las vidrieras se truxeren de Flandes…», acta de 26-I-1555, por ser más baratas y realizadas con prontitud, habiendo constancia que los artesanos allí contratados —venidos posteriormente a Salamanca— comienzan el 24-VII-1556 y se les acaba de pagar por su trabajo el 3-II-1559; algunas se han traído hechas pero las demás se realizan aquí. Los marcos de hierro son, en su mayoría, del «zerrajero» Juan de Salamanca, pues consta en cuentas que recibe a menudo cantidades de dinero por su desempeño desde el 23-II-1555.
Vidriera nave Evangelio, orientación norte.

En definitiva, las vidrieras de esta gran mitad de catedral llevan sello flamenco y son todas de color, aunque la calidad varía notablemente según sea su autor; las de las capillas, de menor tamaño, son de cristal claro emplomado —como así serán todas las que se realicen a partir de 1588—. De haberse mantenido esta colocación en el tiempo, hubieran sido de color todas las vidrieras hasta el crucero y el resto de cristal claro, pero en algún momento se alteró este orden buscando romper ese mal efecto.

Alternancia de vidrieras en nave Epístola, orientación sur.

«Vidrio, plomo y todos los otros materiales y que se paguen con solo el libramiento del maestro Gallo…», hace referencia a don Gregorio Gallo (1512-1579), maestro artífice, alma y director de este asunto, personalidad notable y canónigo magistral, maestrescuela de Salamanca desde el 16-XII-1559.

Vidrieras de nave central (arriba) y naves laterales (abajo).

No nos vamos sin comprobar que los aires ya no entran en la catedral sino por las puertas cuando se abren y que la luz proyecta variedad de colores en su interior; además es nombrado Enrique Brocq «oficial de las vidrieras asignándole un salario cada año para que aderece y tenga en cuenta de las vidrieras de la iglesia…».

Vidrieras de cristal claro emplomado, diferentes orientaciones.
Vidrieras de cristal claro emplomado, diferentes orientaciones.
Vidriera central a poniente, fachada principal.

 


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