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Jesús Málaga

La intervención de Pulín en la Casa Lis

JESÚS MÁLAGA: ‘Desde el balcón de la Plaza Mayor’ (Memorias de un alcalde)

Pulín fue el encargado de la primera restauración, realizada con escasos recursos. Instalamos la Casa Municipal de Cultura, y gracias a Juan Antonio Pérez Millán y sus colaboradores logramos que estuviera llena de actividades todo el año, especialmente durante los meses duros de invierno. Los que iban a las actividades culturales tenían que transitar por un barrio inseguro, oscuro y triste, pero nosotros lo habíamos hecho a propósito. Era la única forma de que aquella zona alrededor de la Catedral Vieja no se muriera y se llenara de vida.

La Casa Lis inició su rehabilitación en junio de 1981con la intención de instalar en ella el Museo de Arte Contemporáneo. El Consejo de Ministros aprobó la urgente ocupación, y el MOPU destinó 50 millones en los presupuestos de 1981 para recuperarla. Los trámites de la expropiación demoraron el inicio de las obras, que estaban previstas para 1981.

El promotor de la casa fue Miguel de Lis y el artífice el arquitecto Joaquín de Vargas. Se terminó en 1905. De la familia Lis la propiedad pasó al rector Esperabé, de éste a los Avelinos, y terminó siendo de Juan Trujillano, el propietario al que le expropiamos el inmueble. Antes de iniciar la recuperación estaban en mal estado las cubiertas, faltaban los cristales de las ventanas de la fachada, habían desaparecido las puertas y ventanas, los tabiques interiores habían sido derribados, no quedaba ni rastro de la instalación eléctrica, los elementos decorativos habían acabado decorando algunos bares de copas de Salamanca y varios azulejos de la fachada habían desaparecido.

Pulín estableció tres áreas de actividad para la casa: artes dinámicas, artes visuales y artes plásticas. Del espacio disponible se destinaron 286 metros cuadrados para teatro, mimo, danza y música, con zonas para la exhibición, vestuarios y aseos. 321 metros cuadrados para salas de cine, video y fotografía. Las artes plásticas contaron con 465 metros cuadrados para destinarlos a pintura, escultura, grabado y serigrafía. Los servicios generales contaban con 656 metros cuadrados. El total de la superficie útil llegó a 1.729 metros cuadrados.

Pulín aprovechó el jardín para incorporarlo al museo. Colocó placas solares para dar autonomía energética al funcionamiento de la casa. Fue la primera de esas instalaciones en Salamanca.

El vandalismo y el robo se cebaron con la Casa Lis, pero también jugó en su contra la mala calidad del material constructivo. Las puertas y los marcos de las ventanas fueron arrancados para hacer lumbre o para venderlas al mejor postor. Los peldaños de la escalera fueron destrozados a base de golpes y los pilares de sustentación del patio estaban cimentados en tierra vegetal.

Lo más complicado de la restauración fue desmontar y, posteriormente, recuperar la cubierta. Se conservó la parte del piso que se encontraba intacta. La expropiación de la Casa Lis ascendió a 18 millones de pesetas. La Audiencia Territorial de Valladolid rebajó el precio estipulado por el Jurado Provincial. El propietario pedía 34,5 millones de pesetas, el Jurado Provincial lo dejó en 25 y la Audiencia de Valladolid en 18.

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