Opinión

La contestación pública a la Ebau coge fuerza

 

Hace algunos años denunciamos en estas mismas páginas la discriminación de los alumnos castellano-leoneses en la prueba EBAU que debían superar para acceder a la Universidad, pidiendo una prueba estatal única. Por aquellos tiempos prácticamente nadie osaba cuestionar públicamente dicha prueba, ni reivindicaba una prueba estatal.

Persistimos en el empeño los años siguientes y, algún tiempo después, el Consejero de Educación de Castilla y León, Don Fernando Rey, saltó a la palestra pública haciéndose eco de la demanda de profesores, padres y alumnos, reivindicando también él una EBAU única y estatal, a contracorriente de la mayoría de los consejeros de otras autonomías, aspecto que le honra. Este año se han sumado a la reivindicación las consejerías de Galicia y Madrid.

El PP y Ciudadanos han presentado en el Congreso PNL (Proposición No de Ley) referidas al tema y solicitando una EBAU única, pero parece que el Ministerio de Educación no muestra ningún interés en cambiar la prueba. Del resto de grupos parlamentarios y partidos no se conoce una opinión al respecto.

Este año nuevos escándalos sacuden dichas pruebas: en Valencia por la dificultad de la prueba de Matemáticas, en Canarias por la baja exigencia de la prueba de Lengua y, seguramente, en los próximos días cuando se publiquen las calificaciones, continuarán apareciendo irregularidades que motivarán nuevamente protestas de alumnos, padres y profesores.

¿Que se opone a la EBAU estatal? … ¿El miedo de los poderes autonómicos a la recentralización del Estado? ¿La defensa cerrada de las competencias adquiridas independientemente de cómo se ejerzan? ¿La pérdida de capacidad de decisión sobre los exámenes en su propio territorio?

Lo cierto es que, un año más, los alumnos se enfrentan a una prueba de la que depende su futuro y lo hacen sin unas garantías mínimas de igualdad de oportunidades, independientemente del tiempo empleado y el esfuerzo realizado durante sus años de formación.

Es preciso esperar unos días a ver los resultados que obtienen nuestros alumnos este año y a comparar sus resultados con los de otras comunidades autónomas. Pero, independientemente de los resultados puntuales de un año concreto, sigue siendo necesario pedir, exigir incluso, una prueba única estatal.

Mientras no sea así seguirá existiendo malestar y se seguirán produciendo protestas de aquellos que se consideran injustamente perjudicados. La CRUE (Conferencia de Rectores de Universidad), las Consejerías de Educación de las CC.AA. y el Ministerio de Educación, todos con responsabilidades en el tema, deberían pensar algo menos en los intereses políticos inmediatos y mucho más en fomentar la excelencia no solo en la formación sino también en la evaluación.

La evaluación es una parte muy importante del proceso educativo. Está en juego el futuro de muchos estudiantes, pero no solo, está también en juego el futuro de la propia sociedad.

 

Por. Miguel Barrueco

Profesor Universitario



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