Opinión

¡Sí, hay médicos!

 

Dedicado a Jair, María, Laura y Tamara, médicos residentes y, por extensión, a todos los médicos en formación.

 

Estos días leemos y escuchamos en los medios de comunicación declaraciones de políticos y responsables sanitarios que aseguran que uno de los principales problemas con los que se encuentran es que no hay médicos y enfermeras a quienes contratar para atender la emergencia COVID, que las bolsas de empleo están vacías. Si ello fuera así, convendría analizar quien es responsable de haber llegado a esa situación, porque tiempo para evitarlo ha sobrado. Pero es que, además, ¡no es así!

Desconozco en profundidad el problema del personal de enfermería, por lo que no puedo opinar fundadamente, aunque intuyo que las razones son las mismas o parecidas a las de los médicos.

Más de 3.500 médicos españoles iniciaron en 2019 los trámites para irse a trabajar al extranjero y aproximadamente 2.000 se fueron, y no “por ser jóvenes y gustarles la aventura”, como decía en 2012 la Secretaria General de Inmigración y Emigración, Doña Marina del Corral, o un año más tarde Doña Fátima Báñez, a la sazón Ministra de Empleo y Seguridad Social, que utilizó el eufemismo de “movilidad exterior” para referirse a la necesidad de nuestros jóvenes de emigrar ante la falta absoluta de oportunidades en España.

Emigran aquellos que no logran una plaza para especializarse en los hospitales españoles, pero también los que finalizan la especialidad y buscan fuera mayor estabilidad laboral con mejor sueldo. Todos ellos huyen de los contratos basura y de la falta de oportunidades. En los últimos ocho años 23.500 profesionales han practicado la “movilidad exterior” y no solo no temen emigrar, sino que desde que empiezan a estudiar medicina o enfermería lo contemplan en su horizonte mental.

Si a los médicos jóvenes que se vieron obligados a emigrar a distintos países europeos, donde por cierto se les tienen en muy alta estima, se les ofrecieran contratos estables y dignos, un número muy importante de ellos regresaría de inmediato, pero si se le siguen ofreciendo contratos basura y sin oportunidades de promoción profesional, no regresarán, ¡y harán muy bien! Como ya he señalado en ocasiones anteriores en esta columna, los médicos españoles se sienten maltratados y, aquellos que han tenido la valentía de emigrar, a pesar del desgarro personal, familiar y social que significa, no van a regresar renunciado a un empleo digno y mucho menos empeorando sus condiciones actuales.

Por cierto, cada MIR que emigra le cuesta a España aproximadamente 250.000 euros, que es lo que cuesta su formación al Estado y, por eso, países como Suecia, Inglaterra, Alemania, o Francia, donde les pagan más del doble, se los rifan y los reciben con los brazos abiertos: ¡a coste cero! Es como fichar a Messi sin pagar ni la cláusula de formación ni tampoco la de rescisión.

Otro colectivo de médicos, que no han superado el examen MIR, están sin trabajo. Se trata de una bolsa entre 8.000 y 10.000 médicos. Están esperando que los llamen para trabajar en centros de salud y en otros organismos de la administración, y pudieran liberar de tareas burocráticas y rastreos a los médicos de atención primaria, lo que significaría que estos últimos podrían dedicar su tiempo a atender a los pacientes con o sin COVID, evitando el colapso actual de los centros de salud y prestando atención a los pacientes que, hasta hace seis meses, eran atendidos perfectamente y que, ahora, tienen serias dificultades para conseguir acceder a su médico.

Por cierto, estos médicos recién licenciados tienen en su mayoría una formación excelente y también son apreciados en Europa, donde algunos pueden hacer la especialidad que aquí se les niega y después se quedan allí.

Frente a estas posibilidades de contratación de nuestros médicos recién licenciados, que podrían incorporarse inmediatamente, las Comunidades Autónomas, Cataluña y Madrid por ejemplo, pero no solo, piden al Ministerio agilidad (que abra la mano) en la homologación de títulos de médicos extranjeros, muchos sin especializar o con especializaciones dudosas, cuando sería mucho más fácil contratar a recién licenciados que no tienen que venir, ¡es que ya están aquí!

Desde luego que quienes estaban obligados a hacerlo no han medido bien sus pasos, y si creen que cuando escampe (si es que pasa) el COVID el problema estará resuelto, es que no aprenden. Agárrense a los asientos que vienen curvas: en los próximos 10 años se jubilarán en España al menos 15.000 médicos, y en los próximos 15 años serán 70.000, sin contar con los que este año han solicitado la prejubilación, que son ya muchos y aumentando. Con el incremento de la demanda la administración va a tener que mejorar mucho la oferta: es la Diosa Ley del Mercado que se ha utilizado para mantener la precariedad, pero que ahora actúa en sentido contrario.

Por tanto, sí hay médicos para contratar, y bien formados, lo que hace falta es ofrecer condiciones de trabajo dignas. Mentalícense: la sanidad cuesta dinero.


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