Opinión

La visión contrapuesta de jóvenes y viejos sobre la pandemia Covid

 

Es evidente que con la pandemia Covid hemos perdido todos, unos más que otros, pero la pérdida afecta a todas las personas y a toda la sociedad, aunque aún no somos conscientes del gran cambio que va a suponer para el futuro.

 

Hace unos días, en una conversación con un grupo de alumnos universitarios me transmitían que, salvado el hecho de la enfermedad y la muerte, los jóvenes habían perdido más que nadie, porque la pandemia Covid les había arrebatado un año en la mejor época de la vida, en plena juventud, privándoles del lógico deseo, a su edad, de relacionarse con sus amigos, disfrutar de la vida y divertirse.

Defendían que la mayoría de ellos se han comportado de forma responsable, y que la irresponsabilidad entre la juventud no era mayor que en otros grupos de población, aunque quizás los irresponsables conseguían mucha mayor visibilidad porque les importaba menos “el qué dirán”, y porque la sociedad les había elegido como “pin, pan, pun” en vez de cargar las tintas sobre los verdaderos responsables, que no son otros que los encargados de gestionar la crisis.

No obstante, aseguraban además que a los jóvenes la crisis social y económica producida por la pandemia, añadida a la crisis económica previa, no solo les había robado el presente, sino que los había dejado sin futuro, al menos a una parte importante de ellos.

Reflexionando acerca de sus argumentos traté de conocer la opinión de personas “mayores”, pacientes a los que atiendo desde hace muchos años y con quienes la confianza me permite recabar sus opiniones respecto de muchas cosas. No se mostraban de acuerdo y enfrentaban a los argumentos de los jóvenes otros argumentos que les señalan a ellos, a las personas mayores, y especialmente a los enfermos crónicos, como los verdaderos perdedores de la pandemia.

Para poner en su justa medida el impacto en ambos grupos de población me comentaba un hecho indudable, que son las personas mayores las que han puesto la mayor parte de los enfermos y casi todos los muertos. En segundo lugar, refería la pérdida de la atención sanitaria que sufren los que sobreviven y que hace que también paguen un coste elevadísimo, tanto en mortalidad añadida como en pérdida de calidad de vida, por no entrar a valorar la soledad y el aislamiento que están viviendo, algunos en sus casas y otros en las residencias. De hecho, aseguraba que la bajada en la incidencia tiene lugar porque ellos se habían quedado en sus casas por miedo, y recordaba el refrán “el miedo guarda la viña”.

Acostumbrado como médico a valorar el impacto de los actos médicos sobre cualquier enfermedad en años de supervivencia y calidad de vida, quizás el mayor interrogante fue una pregunta referida a este aspecto ¿Qué vale más un año en la edad juvenil o en la edad avanzada? ¿Qué perdida es mayor, un año cuando te quedan muchos por delante o cuando por ley de vida te quedan pocos?

Se acercan unas fechas en las que la convivencia en familia entre jóvenes y mayores es más intensa que nunca, a la vez que también son días en los que las personas jóvenes son más dadas a la expansión, por lo que el riesgo de transmisión del virus es máximo y, por ello, comportarse de forma responsable unos y otros parece más necesario que nunca.

Evitar las próximas infecciones y muertes por Covid-19 depende de todos, pero cuando el riesgo acecha al círculo más estrecho, a la propia familia, parece más fácil de entender por unos y otros.Llevar el virus a casa y que afecte a un familiar es un riego real, y nadie quiere sentirse responsable de la muerte de su padre o abuelo, y tampoco que, en el caso de que suceda, el resto de la familia lo piense. Antes de decidir correr ese riesgo mira a los ojos de tu padre o de tu abuelo y después decide. Si aún te quedan dudas mejor ¡quedaté en casa!


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Un comentario

  1. Los ciudadanos perdemos siempre y cuanto más pobres más perdemos. Aquí siempre ganan los ricos, sin Covid o con Covid.

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