
Madrid y Barcelona: espejo de España
Desde la Transición democrática de 1978, Madrid y Barcelona han simbolizado dos maneras complementarias de entender España. La primera, como capital política y administrativa abierta a todos los territorios; la segunda, como gran motor industrial, cultural y mediterráneo con fuerte identidad propia y vocación europea. Durante décadas, ambas ciudades crecieron y se fortalecieron en paralelo. Mientras el País Vasco sufría los años más duros del terrorismo de ETA, Madrid consolidaba una imagen cosmopolita y acogedora, resumida en aquella popular expresión (…)

































