Opinión

¡Qué vengan los chinos!

 

Resulta, cuando menos sorprendente, el estoicismo con el que la población de Salamanca recibe el anuncio de una fecha estimada de apertura del nuevo hospital. Desde el anuncio en 2002 del Plan Director hasta ahora, se han sucedido anuncios, prórrogas, retrasos y justificaciones de ambas, casi cada año, con lo cual, a fecha de hoy, cunde la idea de que nadie sabe, a ciencia cierta, cuando se abrirá. Es más, no se conocen previsiones creíbles basadas en planes bien fundamentados.

 

Desde esta misma columna hace años que venimos reivindicado en numerosas ocasiones la necesidad de una apertura inmediata del hospital. En 2018 escribíamos que “pareciera que al hospital le había mirado un tuerto o le habían echado mal de ojo. No se puede entender el retraso de muchos años acumulado, ni tampoco el conjunto de factores que están contribuyendo a que no se cumpla ninguno de los plazos previstos: mediados 2018, finales 2018, mediados 2019, finales 2019”, ahora quizás en 2020, 2021…

Los habitantes de Salamanca necesitan que la apertura se produzca lo antes posible para poder disponer de un hospital a la altura de los tiempos, que cubra con garantías su asistencia sanitaria. El viejo hospital está aguantando demasiado tiempo las deficiencias estructurales que arrastra, a las que se suman las producidas y no resueltas en los últimos años esperando “el santo advenimiento” del nuevo hospital que no llega.

Desde el punto de vista de los profesionales, el escepticismo ante cualquier nuevo anuncio de apertura es evidente, pero lo que es peor aún, el estímulo motivador e ilusionante que supuso hace años el nuevo hospital, hace tiempo que se ha evaporado, lo que sin duda constituye una oportunidad perdida. Y no están los tiempos precisamente para dilapidar lo mejor que tiene el sistema sanitario que es la ilusión de sus profesionales.

Hace más de un año decíamos que el hospital es como una ballena varada en la orilla del Tormes y no nos referíamos únicamente a las obras, que también, sino a la necesidad de un análisis serio y riguroso con definición de recursos tecnológicos y plantillas de profesionales que se van a necesitar, para que el hospital sea capaz de responder a los retos sanitarios del futuro inmediato y a medio y largo plazo.

Esta columna podría haber sido un “refrito” de las columnas publicadas en los cuatro últimos años, ya que el tiempo sigue pasando y los argumentos permanecen. Seguiremos escribiendo acerca del hospital.  Ojalá que más pronto que tarde, podamos celebrar la apertura y las excelencias del nuevo.

Permítanme terminar con una pregunta irónica que la actualidad me ha servido en bandeja: ¿A que no es necesario explicar el título de esta columna? Pues eso, …necesitamos unos cuantos chinos para concluir el hospital.

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China construye un hospital en diez días para atender a los afectados en Wuhan.


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