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Covid-19: utilidad de PCRs y rastreadores

 

¿Qué ha pasado para que España que disminuyó la difusión comunitaria del Covid-19 durante la fase de confinamiento, se encuentre ahora en una situación peor que los países de nuestro entorno? Y, lo que es más importante, ¿cómo encaramos el futuro inmediato a partir de un presente poco halagüeño? Parece que se trata de un problema complejo que no tiene soluciones fáciles si los ciudadanos no asumimos que todos y cada uno de nosotros somos responsables del éxito o fracaso de la Estrategia de detección, vigilancia y control del Covid-19 del Ministerio de Sanidad, que están poniendo en marcha (ahora sí) todas las Comunidades Autónomas.

 

Independientemente de los condicionantes políticos que ya hemos abordado en esta columna en semanas pasadas, existe incertidumbre y escepticismo acerca del éxito de las medidas que ahora se tratan de poner en marcha, y que, lamentablemente, puede que no sean suficientes para controlar lo que se nos viene encima.

Cuando una recomendación o norma cualquiera puede no ser suficiente para resolver un problema determinado, parece que un axioma básico es no poner en marcha aquello que no estés en condiciones de hacer cumplir. ¿Es válido este axioma en el caso que nos ocupa? En la pandemia Covid-19 la inmadurez de sectores importantes de la sociedad española así lo indica. ¿Tenemos otras alternativas? No, salvo que las recomendaciones sean normas de obligado cumplimiento, añadiendo además los recursos necesarios para vigilar su cumplimiento y sancionar contundente y ejemplarmente el incumplimiento, especialmente ante la resistencia contumaz, y en no pocos casos provocadora, de algunos a cumplirlas.

Tres ejemplos al respecto, PCRs, rastreadores y confinamiento personal, tres medidas en las que se basará la estrategia de contención del coronavirus en las próximas semanas. Para tener éxito es indispensable la colaboración de la población. Analicemos dicha estrategia.

Una parte importante de la población con síntomas o citada para hacerse la PCR no acude a realizarse la prueba. Muchos de los contactos detectados por los rastreadores tampoco y, por último, muchas personas infectadas y muchos de los contactos detectados por los rastreadores no cumplen la recomendación de aislamiento domiciliario. Es decir, que, a pesar de los recursos utilizados por la administración sanitaria, la estrategia falla en un porcentaje no despreciable de la población, que actuarán como transmisores del virus consciente o inconscientemente (¿?).

Es fundamental hacer cumplir las normas porque, de lo contrario, la difusión comunitaria del virus seguirá adelante y, cuando la situación se vuelva insoportable, es posible que se produzcan enfrentamientos innecesarios e inconvenientes entre los ciudadanos, cuando los más conscientes reprochen a los inconscientes que no cumplan la normas, por ejemplo, por no llevar la mascarilla puesta. Alguna de estas situaciones ya se están produciendo y no deberían ir a más. Los responsables de hacer cumplir las normas son las autoridades, no los ciudadanos.


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5 comentarios

  1. los ciudadanos , algunos, están fallando, pero el sistema sanitario también, se de un caso que tardaron seis días en hacer la PCR, persona joven con síntomas. Aquí, en Salamanca.

    1. Es obvio que los trabajadores sanitarios trabajan con los medios que le da la administración ( es decir los políticos) y entre unos y otros (ciudadanos irresponsables un políticos) llevan al sistema y a los trabajadores sanitarios al agotamiento. Veremos que sucede ahora con el tsunami que viene. Menos aplausos y más medios humanos y técnicos.

  2. Y seguimos autorizando fiestas de todo tipo, corridas de toros,… porque son “esenciales” para mantener el negocio. Mientras el sistema sanitario se asoma al precipicio. Cuando nos confinen, que volverá a suceder seguro, protestaremos y cuando muera un familiar o amigo culparemos al gobierno. ¡Basta ya!

    1. Aplauso para la decisión de la Junta. ¡Ojalá no sea necesario el confinamiento! Las familias deberían abstenerse de reuniones familiares. De los hosteleros no podemos esperar nada.

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