fbpx
Opinión

Nochevieja universitaria

La reacción ciudadana, con más de 35.000 firmas, así como los pronunciamientos del Presidente del Colegio de Médicos de Salamanca, de la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública y de numerosos profesionales sanitarios ha ¿conseguido? que no se autorice la Nochevieja Universitaria el próximo 16 de diciembre y la Plaza Mayor de Salamanca no acoja tan descabellada celebración en un momento en el que la progresión del Covid es indudable.

Sin embargo, se pretende organizar un macrobotellón para 6.000 personas en el multiusos de titularidad municipal Sánchez Paraíso. Es decir que salimos de Málaga para meternos en Malagón, ya que la celebración ahora se pretende organizar tendrá lugar en un espacio cerrado, por lo que las posibilidades de infección son muy superiores.

Asistimos a un incremento progresivo en el número de pacientes que se diagnostican de Covid y también a un incremento progresivo del número de infectados que ingresan por dicho motivo en toda España y, por lo que respecta a Castilla y León en general y a Salamanca en particular, sucede lo mismo. Además, el ritmo de contagios e ingresos se acentúa de día en día. A fecha de hoy, 26 de noviembre, Salamanca es ya la segunda provincia de la región con más brotes activos y más personas vinculadas a ellos. En los últimos 14 días la situación es de riesgo alto y en los últimos 7 de riesgo muy alto. El Hospital de Salamanca está a punto de abrir una segunda planta para estos pacientes. Aunque nos encontramos lejos de los números de las primeras olas todo hace pensar que los meses de diciembre a febrero no van a ser fáciles.

El dispositivo asistencia de SACyL, por lo que respecta al hospital de Salamanca, comienza a modificarse nuevamente y es preciso suspender parte de la actividad prevista, por ahora consultas, para dedicar a los profesionales que las atendían a los pacientes ingresados por Covid. A mayor número de pacientes ingresados mayor número de médicos dedicados a atenderlos y, por tanto, menor número de médicos para atender las consultas. Ya se ha comenzado a comunicar a algunos pacientes la suspensión de las consultas que tenían programadas.

Mientras esto sucede un sector minoritario de la patronal de la hostelería salmantina se empeña en celebrar un botellón universitario alternativo para obtener pingues beneficios de una celebración que beneficia a muy pocos de ellos. De hecho, un número importante de hosteleros que no tienen nada que ganar con la celebración tienen en cambio mucho que perder por las anulaciones de comidas de empresa, celebraciones familiares y cancelaciones de reservas de hoteles, que tienen lugar por el miedo a las más que previsibles restricciones consecuencia del incremento de los contagios que se van a producir inexorablemente a partir de dicho evento si se llega a celebrar.

Es fácil echar cuentas: teniendo en cuenta el periodo de contagio del virus la celebración del día 16 producirá sus efectos devastadores diez días después: entre Navidad y Reyes, efectos que se multiplicarán hasta finales de enero.  Numerosas fiestas familiares se van a ver afectadas y sus fiestas navideñas están en peligro.

Si como consecuencia del desatino usted como ciudadano se ve afectado en alguna medida, desde quedarse sin la consulta programada en su centro de salud o en el hospital, a no poder reunirse con sus hijos o celebrar una reunión familiar en un restaurante de Salamanca, ya sabe quiénes son los culpables. Si es un empresario de hostelería y ve como se reducen las reservas para las celebraciones familiares o de empresa, ya sabe también a quien debe darle las gracias.

Parece que en las últimas horas la prensa señala que no se celebrará tampoco el macrobotellón porque es necesario volver a trasformar el multiusos en un vacunódromo para administrar la tercera dosis. Bienvenido sea este cambio si finalmente impide dicha celebración, pero no debemos olvidar en ningún momento a quienes estaban dispuestos a ganar dinero manchado de sangre (enfermedad y muerte) ni tampoco a las autoridades responsables de evitarlo y que se lavaban las manos echando balones fuera. Vigilemos que no se traslade el botellón a otro espacio diferente.

Mientras tanto, los profesionales sanitarios, que estamos agotados, deprimidos, y que nos sentimos incomprendidos, que también necesitamos vacaciones en Navidad y es posible que no las tengamos, que también teníamos previstas comidas y cenas con compañeros, no podemos hacerlas y las estamos suspendiendo, precisamente para evitar riesgos y poder seguir atendiendo a los pacientes que nos necesiten. Para eso estamos, somos profesionales, pero expresar nuestra opinión y recordar responsabilidades también podemos hacerlo. ¡No a la Nochevieja Universitaria y no al macrobotellón universitario alternativo!

PD: ¿Cómo es posible que una instalación municipal, construida con el dinero de todos los españoles para los eventos del 2002 Salamanca Capital Europea de la Cultura se pueda utilizar para sucesos como el botellón que no tienen nada que ver con la cultura?

 

Noticias relacionadas

Deja una respuesta

Botón volver arriba