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Opinión

¡Libertad!

Para la libertad siento más corazones
Que arenas en mi pecho: dan espumas
Mis venas
Y entro en los hospitales, y entro en
Los algodones
Como en las azucenas

Miguel Hernández

Pocas veces he sentido tanta indignación como la que sentí la noche del pasado 9 de mayo con el fin del estado de alarma. Observar a miles de jóvenes ocupando las calles y plazas de España, sin mascarilla, sin distancia de seguridad, levantando el brazo con un vaso de alcohol en la mano y gritando ¡LIBERTAD! es sin duda el espectáculo más vergonzoso al que he asistido en los últimos años. Un comportamiento de manada desbocada, envalentonada ante las cámaras de televisión y orgullosa de sí misma, como todas las manadas.

Independientemente del desprecio para la salud de sus seres queridos (abuelos, padres y toda su familia) en particular, y para toda la sociedad en general, que supone su comportamiento de riesgo en tiempos de pandemia, algo a lo que ya nos tienen acostumbrados, me indignó especialmente verlos tomar la calle con premeditación, nocturnidad y alevosía gritando LIBERTAD.

Es fácil deducir de su miserable comportamiento que no conocen el verdadero significado de la palabra LIBERTAD que tanta sangre y tanto sufrimiento costó a los españoles conseguir, y que desconocen igualmente que, al igual que sucedió en España, muchos otros pueblos del mundo aún luchan por la suya y pagan también un precio muy alto de cárcel y sangre por el solo hecho de nombrarla y luchar para conseguirla.

Los verdaderos responsables de la ignominia son los políticos que de forma torticera han convertido la palabra LIBERTAD en un eslogan de campaña electoral, vacío de contenido, y que la han utilizado como arma arrojadiza contra sus rivales políticos para ganar las elecciones y para ocultar su incapacidad para proponer soluciones a los problemas reales de la sociedad.

Por ello, me resultan hipócritas las llamadas posteriores a la moderación de esos mismos políticos cuando se asustan por lo que se les viene encima tras observar lo sucedido la madrugada del 9 de mayo. Deben disponerse a disfrutar de lo sembrado y ahora hacer frente a las consecuencias de gobernar cuando los gobernados instigados por ellos confunden el ejercicio de la LIBERTAD con tomar cañas en manada, y eso puede ser solo el principio. A ellos, orgullosos ganadores de las elecciones, les va a tocar administrarlo. Dice un refrán popular que en el pecado llevan la penitencia. ¡Que lo disfruten!

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Un comentario

  1. Quien promovió el lema de la libertad sí que propuso soluciones para cuando acabara el estado de alarma y el gobierno ha preferido dedicarse a la revancha política.
    El slogan iba en la dirección de las aperturas de comercios que permitían la actividad económica. Fue desvirtuado por las consignas de la izquierda que lo ridiculizaban.
    La libertad exige responsabilidad

    No dejemos el activismo mentiroso ni la superioridad moral.

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