
Estación de autobuses, una experiencia kafkiana
Un sábado reciente, a las 8:20 horas. Me acerco a la estación de autobuses para comprar un billete de ida y vuelta a Valladolid. Todas las taquillas del vestíbulo están cerradas, incluida la de información. Bajo a la oficina municipal de los andenes. También está cerrada. Un cartel indica que los billetes se adquieren en las taquillas de arriba. Subo al vestíbulo. Poco después abre una ventanilla al fondo, pero no es la que interesa. Voy a una máquina de (…)

















































